Danielle se puso de pie sacudiendo la cabeza, alejándose y quedando de espaldas a él, no podía creer que viniera con unas flores y esperara que, por eso, ella olvidara que la había dejado encerrada en la casa. Se pasó una mano por el cabello suspirando antes de darse la vuelta y encararlo.
—No estoy segura, eres muy volátil, un día estás bien conmigo y al otro día me tratas como si me odiaras. —dijo Danielle mirándolo a los ojos.
—Entiendo tu miedo, pero estoy siendo sincero. —respondió él y