Mundo ficciónIniciar sesiónPeni miró hacia Bi Ratih, como buscando apoyo. Ratih solo pudo asentir levemente. Ya no había nada más que pudieran ocultar.
«La señora Valentina… está enferma, señora. Señor», dijo Peni en voz baja, casi sin atreverse a alzar la mirada.
El silencio cayó por un instante.
Un suspiro de sorpresa escapó de los labios de Doña, mientras Alejandro dejó escapar un leve gruñido.







