Mundo ficciónIniciar sesiónAlejandro regresó a casa con el rostro tan tenso como acero a punto de quebrarse. Su camisa estaba arrugada hasta perder la forma, la corbata colgaba floja, como si hubiera renunciado desde hacía horas, y su cabello lucía desordenado, sin el menor intento de arreglarlo. El cansancio mezclado con la ira emanaba de él con tanta intensidad que los empleados de aquella mansión optaron por bajar la cabeza, fingir estar ocupados e incluso contener la respiraci&oac







