Capítulo 86— Maldito esfuerzo
Narrador
Seth cruzó la puerta de la sala de reuniones con su andar habitual: firme, elegante, contenido. En el rostro no se le notaba el cansancio, pero en los ojos sí. Ese peso invisible que arrastraba desde hacía semanas.
—Seth —saludó, estrechando su mano con firmeza —Me alegra que pudieras venir.
—Siempre es un gusto, Xavier. Gracias por recibirme.
—La propuesta está clara —dijo Xavier, volviendo a tomar asiento —Lo que me interesa es la proyección a largo plaz