Capítulo 48— El responsable
Narrador
Simón se bajó del coche con un nudo de rabia en la garganta. Su madre no contestaba el teléfono desde hacía días, y aunque Lilian era una experta en ocultar problemas detrás de una copa de vino y una sonrisa educada, él no era un idiota. Sabía que algo estaba mal, y su instinto nunca fallaba.
Subiendo los escalones de la mansión con pasos pesados, empujó la puerta sin siquiera anunciarse, e ingresando a la amplia estancia, inició la búsqueda. No le importab