Capítulo 25— No es amor
Narrador
Simón no se detuvo. Volvió a atrapar los labios de Dalia con una ferocidad contenida que ahora empezaba a desbordarse. Sus manos, grandes y firmes, se movieron con urgencia sobre su cintura, deslizándose hacia su espalda y bajando hasta sus caderas. La atrapó con fuerza, como si quisiera asegurarse de que no se apartara de él. Dalia respondió con igual intensidad, envolviendo los brazos alrededor de su cuello mientras el calor entre ellos crecía.
Sus dedos comen