Capitulo 78— Quedarte
Narrador
El ascensor subía en silencio, con esa lentitud que solo se siente cuando uno quiere llegar rápido a cualquier parte. Dalia se quitaba los guantes de cuero, distraída, mientras Simón sostenía las llaves con fuerza en el bolsillo, como si aferrarse a algo sólido pudiera sostenerle el alma.
Entraron al apartamento sin encender todas las luces. Había algo cómodo en esa penumbra, como si les permitiera postergar ciertas palabras, o quizás evitar otras. Todo lo que flo