Mary entreabría sus labios, mientras balbuceaba un par de sílabas ininteligibles, todo para intentar buscar una respuesta elocuente a la sorpresiva llamada de su amigo. La joven frunció el ceño y con un soplido apartó uno de sus rulos que le molestaba la vista, para al fin contestar.
—No sé por qué te pones en ese plan exigente, Dani ¿Qué no ves que estoy ocupada trabajando? —dijo Mary, con un dejo de irritación para hacerle saber a Danilo su posición.
La joven ejecutiva abrió sus ojos con sorp