Terminaba de arreglarse, cuando su tío Thomas irrumpe en su habitación sin anunciarse.
—No hay tiempo que perder, sobrino —Se muestra agitado e inquieto
—debes irte ahora.
—¿De qué estás hablando?
—De lo que pretende mi padre al intentar separarte de Emma Díaz.
—Nunca más vulvas a menciones a esa mujer. Está terminantemente prohibido hacerlo.
—Se está ye