XII. Passata
Después de aquella locura de reunión, volví a la mesa un rato después, hablamos un poco todos, menos mi padre quien se había levantado de forma grosera de la mesa.
Eso causaba una gran vergüenza en mí, aunque todo el camino de vuelta a casa Nathaniel me juro que todo estaba bien… pero igual me sentía mal. Esa misma noche Nath y yo nos despedimos de un caluroso beso para que él después se fuera a su casa, muy a mi pesar, ya que tenía una reunión muy temprano al día siguiente.
Y yo continuaba co