Megan estaba que se la llevaban los demonios, ¿¡como Ashton le había hecho semejante maldad!?
Quería dejarlo con las ganas, pero castigarlo a él significaba también castigarse ella misma así que guardó su molestia y salió rumbo al final del pasillo donde estaba la habitación de Ashton.
Nunca antes había entrado ahí, era grande, muy grande, no podía ver cada detalle porque estaba en penumbras pero predominaba el color blanco, la decoración era moderna y muy sencilla.
Megan estaba mirándolo todo