Ashton la miró como fiera a su presa, se mordió su labio inferior y ladeó una sonrisa extremadamente sensual.
-Tus deseos son órdenes.
Sin quitarle la vista ni un segundo se desvistió por completo, se notaba que estaba empezando a excitarse. Se arrodilló frente a ella y sin quitarle los ojos de su rostro empezó a lamerle su clítoris.
-Sabes a gloria nena.
Megan comenzó a sentirse en las nubes, siempre era así con él, siempre la llevaba al cielo y al infierno al mismo tiempo.
-¿Es esto lo que q