- Tranquila... ya vuelvo pasaré por ti para la cena- hablo también en voz baja que apenas pude escuchar, apenas y me vio antes de irse, sin dejarme decir una palabra más.
El tiempo transcurría lento sin piedad y mi corazón estaba al límite, faltaban cinco para las siete cuando se escuchó un mueble estacionarse en la cochera del taller, corrí allá con la ilusión de que fuera Carlos, pero me desmoroné cuando vi a Erick bajar del auto.
- ¿Estás bien Elisa? tu corazón se oye algo mal- no pude evit