Mundo de ficçãoIniciar sessãoEsteban.
Mire las puertas de la oficina de mi padre, abrí la puerta de golpe.
-Samael.
La encontré, ella estaba hincada en el suelo desnuda y él estaba demasiado cerca de su rostro, me acerqué y la tomé por la cintura la levanté y la apegué a mi cuerpo.
-Qué crees que estás haciendo Lucifer.
El solo se rió cínicamente.
-Vamos hijo solo estaba jugando con la nueva adquisición de la mansión.
-Te prohíbo tocarla.
Eso no le parecio bien a mi padre,







