Capítulo 33: Descubierta.
La temperatura descendió a bajo cero en esta gran habitación. Me mordí la lengua, rogando un milagro.
―¿Qué crees que haces? ―dijo con frialdad.
―¿A qué…? ¿A qué te refieres? ―tartamudee.
Estaba tan nerviosa que no se me ocurrió nada más que hacerme la desentendida. Entre todas las opciones, escogí la peor. Pude mentir, inventar una excusa, decir la verdad. Sin embargo, preferí hacerme la tonta a pesar de ser consciente que él vio como oculté el dinero en mi espalda.
Apretó la mandíbula. Noté c