—¿Tú sabías que Gustavo es tu padre?
Ana se puso seria.
—Eso me dijo antes de que Sonia me atacara.
Leander estaba horrorizado, ¿cómo era posible que Sonia atacara a su propia hija?
Ella rompió en llanto.
—Estoy bien, Leander; si es o no mi padre, ya no me importa. Estoy cansada de las mentiras, de las traiciones, solo quiero saber que Piero está bien, y si quieres un intercambio, por el bienestar de Piero lo haré.
—¡Espera, Ana! Mira cómo estás, piensa en lo que dices, ahora solo debes concentr