— ¿Por qué me tiras mi cigarrillo? — pregunté de mala manera odiaba que me quitaran las cosas de la boca.
— No creo que debas fumar — me recrimina mi hermano.
— Necesito calmar mis nervios — le dije agarrando otro cigarro, pero el de nueva cuenta me lo tira.
— ¡Ya basta! — le grité a mi hermano furioso.
— ¡Ya basta tu hermano ya basta de estar fumando y fumando! — me dijo mi hermano regañándome.
Me senté pasando mis manos por mis cabellos últimamente todo me salía mal había veces que