—Seguro lo haces solo para que este bien y no un perdón de corazón —se queja ella.
—¡Dios amor! No entiendo cómo le sacas una manera de ver todo mal —dice entre risas—, te perdono hermosa de corazón y tu también perdóname a mi.
—Lo siento. —Se ríe—. Tal vez ya seamos grande y hemos cambiado, pero no todo y me encantaría conocer en lo que te has convertido, no me arrepentiría de vivir con esa persona mi día a día porque me encuentre con algo nuevo.
—Siempre tienes la manera de ver todo tan buen