La puerta se abrió de repente y entró Cándida como si nada hubiera pasado, Guillermo por su parte quería una explicación, estaba muy disgustado.
Cándida venía totalmente bronceada, estaba con ropa playera y así mismo entró a la mansión con una sonrisa que no cabía en su rostro. Actuaba como si nada de lo que la rodeaba, tenía la mínima importancia para ella.
Margarita al verla llegar tambaleándose de un lado a otro, se dio cuenta de que estaba un poco ebria, así que se puso nerviosa porque no q