Mundo ficciónIniciar sesiónDel otro lado de la mansión, Altair terminaba de arreglarse, su tío acomodo su largo cabello de ébano en una trenza que le colgaba de lado, lucía un traje de sastre a su medida color negro, su elegante porte y su fiereza sobresalían con la elegante camisa y corbata que resaltaban sus penetrantes ojos color zafiro, lucia simplemente como un rey, fiero, arrogante y su avasalladora personalidad lo volvían el hombre que toda mujer soñaba desposar,







