Capítulo cuarenta y uno. Nuestro primer bebé
—¡Date prisa, Thiago, o Andy es muy capaz de castrarte si te retrasas y perdóname, pero sin ese paquete en medio de tus piernas las cosas cambian! —gritó Amber desde la habitación, mientras Thiago se daba una ducha.
—Pues lo siento por Andy, pero soy un hombre jodidamente ocupado. ¿Qué es lo que se traen entre manos ahora que han llamado de última hora? —preguntó Thiago saliendo del cuarto de baño.
—Pues no tengo ni la menor idea, lo cierto es que me llamó y dijo que era importante y que no pod