Por Antonella
-¿Puedo pasar por tu casa?
Me pregunta Alejandro, cuando ya habíamos pasado el umbral de la casa de mi tía.
-Sí, por supuesto.
Al entrar miró todo con curiosidad.
Tal vez mi casa no era como la de Rafa Vita, pero era una regia casa, lujosa y cálida.
Le preparé un café.
Le avisó a su esposa o pareja, en donde estaba, que en unos minutos se iba.
La esposa le debe tener mucha confianza, porque Alejandro le dijo que estaba conmigo, sin explicarle mucho.
-¿Qué relación tenés con Fabriz