Rosi se encontraba en la habitación nerviosa:
— ¿Y no te vas a acostar? Me dijiste en la cocina que tenías mucho sueño.
— Es que tengo algo de calor y la verdad no quiero dormir todavía, se me ha quitado el sueño.
— ¿Hasta cuándo vas a seguir evadiéndome? Te dije que hoy quiero hacerte el amor como antes. Quiero estar contigo Rosi, con mi esposa, la mujer que tanto amo.
Antonio se acercaba cada vez más a Rosi tratando de convencerla de la mejor manera posible para que accediera a estar con él