—definitivamente tienes agallas para hablarme de esa manera, ya veo que no te importa tú vida, pero te lo dejaré pasar esta vez. También sé que por más que quieras negarme cuanto te agrado es imposible resistirse a mí y tranquila, después que nos casemos trataré de ser menos egoísta contigo, pero imagínate, aún no puedes acostarte conmigo por lo tanto tengo mis necesidades de lobo y tú no puedes complacerme, a menos que...—
—a menos nada, estás demente, no me acostaré contigo hasta que no sea