BASTIAN
No comprendía que me estaba sucediendo, algo dentro de mí, me hizo odiarla por unos segundos, la lastimé demasiado y no pude decirle la verdad de lo que me está sucediendo.
—¡Bastián!. —Zefora me ayuda al verme descontrolado. —¡Ya Detente!.
—¡No puedo!.. —grité furioso. —Esto me está consumiendo.
—Es la Maldición del brujo. —musita al ver mi estado inestable. —Bastián, debemos buscarte ayuda, si no perderás la cordura.
—¡¿Cómo?!. —gruñí rabioso. —¡Ni siquiera sé dónde demonios esta ese