—Así que ya lo sabe. —dijo de nuevo la mujer sin quitarme los ojos de encima. —Bueno, —dijo viendo a mis padres. —Esperamos que acepten nuestra propuesta.
—Lo pensaremos. —dijo mamá seria. —Buenas tardes, señores.
—Cariño, ya olvida el pasado si.
Mamá parecía que se está conteniendo las ganas de matar a esa mujer, se veía en su mirar que la odia.
Ellos se marchan y cuando lo hacen, ignoro que estuvieron aquí y subo a mi habitación. Al cabo de dos horas, mis padres entran a mi habitación y por l