Oliver tocó el timbre y esperó a que le abrieran la puerta. La persona que lo recibió fue Emma.
—¿Cómo está, señora?
—¿Oliver? —preguntó. Cuando Ariadna les dijo esa mañana que él estaba vivo no podía creerlo. Incluso ahora que lo tenía frente a ella, dudaba.
—¿Puedo pasar? —Emma lo dejó entrar, y mandó a llamar a Brian. Él se mostró igual de sorprendido que su esposa.
—Señor Kelly —saludó Oliver.
—Entonces es verdad. Estás vivo.
—Así es señor. Yo…
—¿Podrías explicarte? ¿Sabes todo lo que sufri