Capítulo 17.
Al día siguiente cerca de la hora del lunch, Bradley acudió al 1136 de la Quinta Avenida, en pleno Upper East Side. Un anciano y digno portero lo recibió y lo acompañó en el ascensor hasta el fabuloso ático del edificio.
Lo agradó que el espacio aprovechara al máximo la luz. Parecía pensado para acoger a la familia y amigos. Un lugar en el cual compartir grandes momentos. Los muebles eran modernos y confortables.
—¡Llegaste! —gritó Alexa corriendo hacia él.
—Prometí que vendría —replicó Br