Los demás empresarios que ahí se encontraban, no pudieron decidirse, el costo les parecía excesivamente caro, como clientes no les convenía y como inversionistas era un riesgo demasiado grande, si aquello no funcionaba, tendrían pérdidas muy altas, les había extrañado que Mateo aceptara a la ligera, por lo general él era quien tardaba analizando los pros y los contras de sus nuevas inversiones, y ahora rápidamente había aceptado.
Uno a uno los hombres se fueron despidiendo, hasta quedar en la