Paul y Daniela, junto con el equipo de seguridad, llevaron las pruebas a las autoridades. La policía comenzó una investigación formal, y Paul se sintió aliviado al saber que estaban tomando el asunto en serio. Sin embargo, sabía que aún había mucho por hacer.
Esa noche, mientras Paul revisaba los documentos en casa, recibió una llamada de Sasha.
—Paul, he recibido otro mensaje. Esta vez es una amenaza directa. Dicen que si no hago lo que quieren, revelarán mi pasado a la prensa —dijo Sasha, su