Valeria esbozó una sonrisa incómoda.
Su rostro palideció por un instante al escuchar aquella aguda indirecta que le atravesó el pecho.
Se apresuró a agitar ambas manos con evidente nerviosismo.
—¡C-Claro que no, señor Devan! No tenía ninguna intención de hacer algo así —respondió Valeria con la voz ligeramente temblorosa—. Le pedí a Alexa que nos viéramos únicamente porque la extrañaba como amiga. No tengo ninguna mala intención hacia su matrimonio.
Devan no respondió de inmediato.
Se recostó c