Matthew se quedó paralizado, y un destello de confusión cruzó sus ojos.
—¿Estás diciendo que ella canceló el compromiso por su cuenta y se fue de la Manada Luna Azul?
Le parecía absurdo. ¿Cómo podía marcharse sin decir una sola palabra la loba que se aferraba a él cada vez que tenía oportunidad?
Tatiana, en cambio, estaba encantada. No parecía sorprendida en absoluto, como si siempre hubiera sabido que el fin de nuestro compromiso era inevitable.
—Matthew, ¡eso es maravilloso! Por fin te deshiciste de esa loba vulgar. ¡Ahora podemos estar juntos abiertamente!
Algo cambió en la expresión de Matthew. Frunció el ceño y la reprendió con suavidad.
—Tatiana, es tu hermana. ¿Cómo puedes hablar de ella de esa manera?
Tatiana arrugó la nariz con desagrado.
—¡No quiero a una loba errante como hermana! Ya que se fue de la familia, ¿para qué volver? No tienes idea de lo horrible que ha sido para mí desde que regresó. ¡Ninguno de nosotros la quería aquí!
Matthew se quedó helado. Nunca había imagina