—¿Eso es lo que llamas una disculpa? —Sirin me empujó de repente detrás de él. Su imponente figura se alzó como un muro protector.
—Dices que la evitaste por culpa, pero ¿alguna vez pensaste en cuánto la lastimaron tus acciones? La heriste desde el principio. ¿Qué te hace pensar que ella te debe perdón?
Luego se volvió hacia mí. Su voz era firme e inquebrantable.
—No tienes que cargar con las consecuencias de los errores de otro. Puedes elegir perdonar o elegir ignorarlo por completo. Pero nunca