POV de Alessia
A los cuatro meses, Matteo había desarrollado opiniones.
Opiniones muy firmes.
Odiaba los calcetines.
Amaba los ventiladores de techo con una intensidad inquietante.
Y creía que dormir era un ataque personal contra su libertad.
—Eso lo saca de ti —me informó Adrian una mañana mientras intentaba sin éxito convencer a Matteo de que tomara una siesta.
—Yo duermo.
—Deambulas por la casa a las 2 a.m. reorganizando armarios.
—Soy productiva.
—Alfabetizaste las especias durante el parto