—Ah, eso suena perfecto. Apúrate, cariño. Ve a entrenar con Ryan, ¿sí? ¡Quiero que recuperes tu cuerpo musculoso, como el suyo! —le rogó Sandra a su esposo.
—Está bien. Entrenaré con él —dijo Eddy, cediendo a la petición de su esposa.
Sandra dejó atrás su enojo y se reconcilió con Eddy.
—Primero beban los tónicos —dijo Ryan, señalando las bebidas que les había servido.
Sandra miró la bebida que tenía delante. Era verdosa, mientras que la de Vanessa era de un amarillo intenso y la de su esposo er