—¿Qué? ¿Así que de verdad eras tú? ¡Madre...!
Gemma dejó la frase a medias.
—¡Teresa! —intervino Ryan, completando la frase con un nombre que no venía al caso.
—¿Qué demonios te pasa?
Gemma no podía creerlo.
Una vez más, Gemma observó durante un largo rato al hombre que ella sospechaba que era el novio de Vanessa, aunque en realidad era su sirviente. Lo juzgó sin poder imaginar que Vanessa llegara a admitir una relación con aquel hombre sencillo y de aspecto inocente.
El mismo hombre con el que