—¿En serio? Déjame ver. —Sandra se inclinó y olió la bebida. Le olía de lo más normal, nada que ver con lo que Ryan había descrito.
—No tiene nada de malo. Está recién hecha y a Vanessa le encanta. Seguro se la termina. Por lo general, después de tomarla, se siente con más energía. ¡Ahora apúrate y llévasela! —insistió Sandra, sin preocuparse por lo que le pasaba a Ryan. ¿A un hombre tan fuerte como él le temblaban las rodillas por un batido?
Sin otra opción, Ryan tuvo que llevarle la bebida a V