—Ryan, en serio... —dijo Vanessa, sonrojándose con timidez.
Ryan se rio, satisfecho de haber logrado provocar otra vez a la esposa de su jefe. Bromeaban y se besaban, disfrutando de estar juntos, hasta que Vanessa recordó al hombre al que Ryan supuestamente había salvado, el que lo había recompensado con una chaqueta de lujo que valía una fortuna.
—¡Ah, cierto! Casi lo olvido. ¡Todavía no respondes mi pregunta! —dijo Vanessa, acomodándose de frente a Ryan sin levantarse de su regazo.
—¿Qué pregu