Mientras tanto, después de ponerse la camisa de Ryan, Vanessa se quedó de pie frente al espejo del armario, en la habitación del sirviente. El armario era antiguo, de madera de teca tallada. Vanessa giraba de un lado a otro, observándose con aquella camisa tan grande. Le quedaba ridículamente holgada, pero le encantaba.
De vez en cuando se abrazaba a sí misma, como si de algún modo pudiera sentir la presencia de Ryan a través de la camisa. Al mirarse al espejo, Vanessa tuvo que afrontar lo que s