En cuanto Vanessa terminó de hablar, Ryan retiró de un brusco tirón la mano que ella sostenía. Vanessa volteó hacia él, sorprendida por la fuerza.
—¡Ryan!
Observó la cara de su sirviente. En sus ojos se leía una ira inconfundible. No se parecía en nada al Ryan amable y tranquilo que ella conocía.
El hombre que tenía delante parecía consumido por la furia y el odio. Sin saber por qué, sintió que estaba ante una persona totalmente distinta.
—Niños, hablaremos más tarde. Todavía tengo mucho trabajo