A las dos en punto de la madrugada, Ryan por fin regresó a su habitación.
Ya en la cama, no podía dejar de sonreír mientras repasaba todo lo que ocurrió ese día con la esposa de su jefe.
Ni en sus mejores sueños imaginó que haría algo así con una mujer casada.
“Quizá no era virgen... pero es la única mujer que me ha satisfecho por completo. Es distinta de todas las mujeres que he conocido. Cueste lo que cueste... tengo que hacerla mía. No me importa que ya esté casada. De todos modos, su esposo