Después de la confesión de Ingrid, la presencia de la princesa Lorna la incomodaba y más aún que esté a solas con él sabiendo que existió un pasado.
“Es un asunto de Estado”, se repetía para resistir las ganas de ir a verlo.
Sentada observando desde el balcón recordó las palabras de su madre cuando le dijo que en Escocia haría muchos amigos de su edad, Max era un chico muy simpático, y siempre andaba en compañía de sus amigos. Quizás su madre ya la conocía, pensó y sea cierto que entre ellos so