Max había dado vueltas toda la noche, era imposible dormir con Hannah a su lado, aunque no era lo único que lo inquietaba.
Sus sentidos le apretaba de un peligro cercano, lo primero que pensó es que se podría tratar de la gente de Bartolomé. No podía quedarse tranquilo, no mientras estuviera su luna con él, no se arriesgaría a que nada le sucediera.
“Es mi Luna", se repetía mientras pensaba en todas las posibilidades de ataque. Estaba muy molesto con su padre y su orgullo no le permitiría pedir