CAPÍTULO 23. No puedes irte...
Callum De Rufus.
Regreso a la mansión, subo a mi cuarto, no quería comer y solo me dispuse a dormir en mi cama en donde la fragancia de Helena aún se siente, desperté en la mañana cuando por casualidad sentí el olor de mi luna pasar frente a mi puerta pero cuando bajo al lobby, ya se había ido, William me esquiva sin decirme nada del paradero de la castaña y eso me comienza a parecer extraño.
— Fue a ver a mi padre, ¿No? — lo veo tragar saliva cuando hablo, niego y me encierro en el despacho, m