EPÍLOGO.
Helena Ramírez.
— ¡Callum, Callum! — lo llamo al verlo caer, William carga a Caleb, el piso se va llenando de sangre y mi hermoso rubio comienza a cerrar los ojos, niego a lo que está sucediendo — Por favor… no me dejes… Callum, despierta — sollozo con fuerza.
— No creí que fuera tan estúpido para proteger a una campesina sin clase — miro a Axel siendo agarrados por los guardias, puedo escuchar a la policía llegar, no me levanto solo me quedo a una lado de Callum.
— Llévenselo y procuren que s