—Es una buena idea, de acuerdo. —Todos aceptaron unánimemente.
Berwin tomó un puñal y lo alzó en alto.
—Vieja, gracias por abrirme la puerta a tu hogar y permitirme desaparecer en un rincón de tu casa. Hay momentos que necesitamos desconectar y ese tiempo me otorgaste. Agradezco ese espacio y también tus sermones. —Berwin soltó su montón de ceniza por el suelo e Imogen suspiro al darse cuenta de que una pierna desapareció por completo de su cuerpo.
—Una vez que vayan soltando las cenizas, te