Nos desvanecemos y en medio de la plaza todos nos voltearon a ver. Calais formó una bola de fuego en su palma de la mano y con sus ojos traviesos empezó a arrojarla hacia la fuente. La idea es hacer caos, no lastimar, a menos que sea necesario. Rompí el muro de la fuente logrando que saliera el agua desbordada. Los gritos no se hicieron esperar. Los guerreros del rey han llegado y empezaron a lanzar flechas. Esquivamos y nos separamos. A la distancia puedo distinguir que vienen más hombres y Ca