El moreno es un ser despreciable, pero es mi arma por el momento. Golpeé el bastón dos veces en el suelo y no perdió tiempo Walas. Nos desvanecemos y aparecemos en la cueva oscura con piedras. La bestia Galusan al sentirme se puso en pie y sus ojos verdes chillones me encontraron. Su voz antigua y poderosa en mi mente: Me alegro saber que estás viva. Walas está inquieto y mira a todos lados.
—¿Galusan, me extrañaste? —La emoción que siento, calma mi dolor agudo en el pecho y el eco de no contar