La emoción de haberme convertido en loba, se desvaneció y estoy exhausta. Necesito sentir mi cuerpo humano, me convertí y olvidé que estaba completamente desnuda. Todos están envueltos sellando almas y solo quedan pocos espíritus.
—¡Zetes, buscaré ropa! —grité y no recibí respuesta alguna.
Voy caminando con la mano puesta en mi pecho y de pronto escucho un ruido extraño. Es como si estuvieran peleando y entro a la cabaña. Paso la sala, en el cuarto más próximo proviene la discusión y veo al lí