―No quiero ir a terapia. ―La voz gruesa hizo sentir bien a Freya, ese gruñón la tiene loca.
―Tenemos que ir, hoy es la primera cita. ―Abrió los ojos para mirarlo a la cara. ―Me lo prometiste, Ivor. ―Alastahir no sonrió, desde que supo su segundo nombre no deja de llamarlo así.
―Llegaste demasiado tarde para mi gusto, debería castigarte. ―Freya alzó las cejas, no le gusta ni un poco que esté trabajando en un bar.
―Castígame después de que salgamos de la terapia. ―Sonrió divertida. ―Mejor cuan